La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005
Navegante
22
Cultura Náutica
desaparecer por completo. Conclusión: el barco avistado por estribor
nos muestra su luz verde. Significa que libra nuestro rumbo y pasa
por la popa. Todo el proceso puede durar entre 10 ó 15 minutos.
Es importante observar correctamente, navegar sin hacer se-
ñas. La situación ideal es que el timonel se concentre y el capitán
vigile con un compás de marcaciones. También son de gran utili-
dad los binoculares con visión nocturna, que además cuentan con
un compás de marcaciones incorporado con iluminación. Hay que
mantenerse alerta, la norma general es vigilar con atención mien-
tras existan luces a la vista. No hay que distraerse pensando que
podemos dejar la cubierta porque hemos visto cambiar el ángulo de
avance, tenemos una luz verde frente a nuestra verde o una roja
con la nuestra igual y podrían ocurrir cosas tales como que el otro
barco cambie su rumbo en cualquier momento.
Complicaciones a la vista
Vigilar en la noche con buen tiempo, mar tranquilo y luna llena
no tiene nada que ver con hacerlo bajo chubascos, en mitad de la
niebla, oleaje considerable y una tripulación mareada. Otra dificul-
tad de lo más común es avistar más de una embarcación a la vez.
Vislumbramos una luz en el horizonte, y enseguida parece como si
vinieran otras a molestar. En tales casos conviene dibujar un es-
quema que esté siempre a la mano en la mesa de cartas. Trazar una
secuencia de esquemas que refleje la evolución de los otros barcos,
y situarnos en el centro de cada uno. Con esto será relativamente
sencillo decidir la maniobra más conveniente en cada situación.
También están los barcos especiales: los remolcadores, que avan-
zan lentamente llevando tras ellos una barcaza a gran distancia;
los barcos que hacen exploraciones, las dragas o simplemente los
pescadores. Todo esto equivale a un sinfín de situaciones en las que
el timonel del otro barco no siempre sabe lo que tiene que hacer, lo
cual se traduce en maniobras imprevistas y extrañas.
Luces y candelas
Algunas personas se atreven a navegar de noche sin las luces de na-
vegación en perfecto estado, ésto puede ocasionar accidentes. Tal vez
la excusa es pensar que normalmente se navega de día, pero incluso el
más previsor puede verse obligado a regresar a puerto por la noche.
A la hora de elegir la potencia de las bombillas, hay que tener
en cuenta que un cristal de color absorbe más luz que uno trans-
parente, por lo que las luces de costado requieren una lámpara
más potente que la de popa. La mayoría se montan con pantallas
de plástico, material que se altera con la acción de los ultravioleta
solares y la intemperie, de tal forma que si bien a poca distancia
la luz emitida puede parecer verde o roja respectivamente, a una
milla de distancia termina por aparecer como una tenue luz sucia
de un color indefinido.
Por lo tanto, es imprescindible que la lente dióptrica de la luz sea
de calidad, y que la intensidad lumínica de la lámpara corresponda
con el alcance que se pretende cubrir. Como referencia, podríamos
decir que la intensidad de una lámpara se mide en candelas, y una
lámpara de 24 volts conectada a una batería de 12 voltios solamen-
te produce unas 20 candelas.
La batería de a bordo, por su lado, no ofrece siempre los 12
volts. En ocasiones suministra 10.5 volts o poco más. Si añadi-
mos que la instalación eléctrica no está correctamente dimen-
sionada y que tal vez ofrezca excesiva resistencia el trazado del
cable que va desde la batería a la luz deposición, es fácil com-
prender que finalmente las luces alumbren con una intensidad
muy por debajo de lo deseable.
Otro detalle importante es que algunos usuarios, por ignorancia
o con un equivocado sentido del ahorro, utilizan lámparas de auto-
móvil para sustituir las de las luces de navegación cuando hay que
reponerlas. Esto es un error, ya que las lámparas de automóvil es-
tán pensadas para funcionar a 14 voltios o más. En cambio, a bor-
do, y especialmente en un velero, esa misma lámpara trabajaría al
70% de su intensidad, lo cual sumado a la pérdida de luminosidad
por tener que atravesar la pantalla de color, nos da como resultado
una luz obsoleta e inadecuada.
Hay que tener presente
· Si da el verde con el verde, y encarnado con su igual, entonces
nada se pierde, que cada cual siga su rumbo.
· Cuando un buque alcanza a otro, éste deberá presidir rápidamente.
(Entre un vapor y un velero, deberá gobernar el primero.) Esto es
mejor olvidarlo en el caso de que naveguemos a bordo del velero,
por lo que es preferible gobernar antes de que nos aborden.